Motel Crash
Sala Polar
(Valladolid)
12.01.2008 21:00h
Motel Crash caldea la noche
pucelana
Crónica y fotos: LP

El grupo madrileño combatió con éxito el frío
característico de Valladolid en la "noche de los pingüinos". Con su rock
sureño en español y su inagotable energía, se metió al público en el
bolsillo.
Rock sureño cantado en español, reminiscente de grupos
como Black Crowes o los primeros M-Clan... parecía una buena opción para
amenizar la gélida noche del sábado, mientras la ciudad hervía de
“moteros”. Motel Crash se formó en 2003 en Madrid, aunque varios de sus
miembros provienen de la escena rockera vallisoletana. Desde entonces
han recorrido el extenso circuito de salas madrileño con ocasionales
incursiones a Valladolid, como la que nos ocupa. Después de dos años,
volvían a Pucela para presentar su última grabación, "Algunos dicen",
además de varios de los temas que compondrán su siguiente CD.
Cuando llegamos, la sala Polar estaba prácticamente
vacía pues, como nos comentaron, había habido un error en el anuncio del
concierto, que empezaría realmente a las 22:00h. La Polar, un sitio de
tamaño adecuado para este tipo de conciertos medianos-pequeños, quizás
tenga una geometría poco afortunada, pero se está volcando últimamente
para dar a la ciudad las dosis de música en directo que tanto le hacen
falta. El frío, la concentración motera y quizás la falta de una mayor
publicidad, fueron los culpables de que no se alcanzara el lleno en la
sala, aunque la cantidad de público era más que suficiente para una
noche animada y agradable.

El concierto empezó cuando los altavoces comenzaron a
escupir las ráfagas de violín del Presto del Verano de Vivaldi, una
intro original pero curiosamente adecuada para anticipar la potencia de
lo que vendría después. El grupo saltó al escenario y arrancó con "Motel
Crash", su canción homónima que define perfectamente la filosofía y el
sonido del grupo. Rock potente y macarra salpicado de blues y sentido
del humor. Inmediatamente, continuaron con “La vendedora”, y “La banda”,
dos de los primeros cortes de la banda, incluidos en acústico en
“Algunos dicen” y que en directo recuperaban toda su fuerza. Más tarde
se atrevieron con los mismísimos Beatles cuando, tras una finta al
Yesterday, descargaron un "Back in the USSR", en el que el público,
estático hasta ese momento, no pudo dejar de moverse.
Eugenio Pánico no es sólo el cantante sino el líder
indiscutible del grupo. Su chorro de voz y su inagotable energía son uno
de los puntos fuertes del grupo en directo. Muchos conciertos a sus
espaldas hacen que sea capaz de animar a la audiencia más reticente, y
esa noche lo demostró con creces. El eternamente sonriente Jose Ramón
Ríos, rellena los huecos que deja la voz con sus arpegios y sus figuras
de guitarra, un "bluesero" con gusto y al que da gusto oír. Y todo esto
apoyado por la base rítmica sólida y potente de Alfonso Pazos (bajo) y
Jose Antonio Coronel (batería), que sin florituras ni fuegos de
artificio, sustentaban las canciones del grupo con profesionalidad, sin
grietas ni fisuras.
El sonido durante la noche fue adecuado, nítido y
cálido como corresponde a un grupo de este estilo, exceptuando algunos
problemas en el micro de Eugenio, que por suerte fueron solucionados.
Sin embargo, a la batería no le hubiera venido mal un poco de
amplificación, pues estaba un poco demasiado en segundo plano.

Tras solucionar los problemas del micro, el grupo
continuó con “Espiral”, uno de los últimos temas que prepara la banda
para su nuevo CD, seguido de uno de los clásicos de los madrileños:
“Algunos dicen”. A continuación, vino la balada “Cobre”, que daba un
poco de cuartel tras seis temas de puro rock&roll. Con el grupo ya
mucho más calmado, vino una de las sorpresas de la noche, una
sorprendente versión rockera del “Corazón loco”, donde todavía se podían
apreciar las raíces del bolero de Machín.
La puesta en escena de la banda fue impecable, con la
comodidad y la soltura que dan decenas de conciertos. Eugenio era una
fuerza de la naturaleza, moviendose de un lado a otro, animando no sólo
al público sino a sus propios compañeros, que de todas formas no lo
necesitaban porque se notaba que estaban disfrutando como nunca.
La máquina de Motel Crash iba cogiendo fuerza, y se
iban alternando temas de siempre como “Sólo un día más” con otros nuevos
como “Tío raro”. Y, de repente, nos sorprendieron nuevamente, con el
“Rock N' Roll” de los Led Zeppelin, sustituyendo la voz aguda de Plant
por el chorro rasgado de Eugenio. La audiencia se iba calentando cada
vez más, y ya cantaban y daban palmas sin necesidad de que les animaran,
mientras se descargaba otro de los temas nuevos, “Sorpresa”.
Pero realmente, el momento mágico de la noche llegó con
uno de sus nuevos temas, "Idolos caídos": guiños a canciones de rockeros
de leyenda, presentación de la banda, el público cantando, Eugenio
llevado en volandas (literalmente) sobre el público... conseguir que
toda la audiencia de una sala se tumbe en el suelo es algo que uno no
tiene la oportunidad de ver muy a menudo en esta ciudad. Todo eso lo
consiguieron Motel Crash antes de cerrar el repertorio y dejar a la
audiencia en pleno clímax.
Pero, por supuesto, esa no era la última palabra.
Eugenio y José Ramón volvieron al escenario y se marcaron una versión
acústica del “Extranjero” de Bunbury. Y finalmente, ya con la banda al
completo, tocaron dos de los temas que habían estado extrañamente
ausentes del repertorio: “El viaje” y “Sin control”.
Motel Crash llenaron con facilidad hora y media de
repertorio, con subidas y bajadas de ritmo, versiones, chascarrillos,
partes con protagonismo del público... en ningún momento el concierto se
hizo pesado ni aburrido. Como resumen, lo mejor del concierto fue la
conexión con el público: consiguieron que la audiencia vivieran el rock
& roll tanto como lo hacían ellos. Y, ya puestos, si tuviera que
sacar algún fallo a este conciertazo, serían quizás los dos o tres
detalles técnicos de sonido que podían haber convertido un gran
concierto en una experiencia perfecta.

En conclusión, el mejor concierto que he visto de Motel
Crash, a los que he tenido la ocasión de ver ya varias veces. La única
razón por la que esta banda no tiene ya un contrato discográfico es
porque ese estilo de música ya no está tan de moda. Porque calidad,
tablas y capacidad para entretener, les sobran.